Ãlvaro de Campos (Tavira o Lisboa1, 13 o 15 de octubre2 de 1890 —?3) es uno de los heterónimos más conocidos, el verdadero alter ego del escritor portugués Fernando Pessoa, quien escribió una biografÃa de cada una de sus personalidades literarias, que llamó heterónimos. Como alter ego de Pessoa, Ãlvaro de Campos sucedió a Alexander Search, un heterónimo surgido en Sudáfrica, donde Pessoa pasó su infancia y adolescencia. Después de “una educación secundaria ordinariaâ€, Ãlvaro de Campos se fue “a estudiar ingenierÃa, primero mecánica y luego naval†en Glasgow, hizo un viaje a Oriente, registró en su poema “Opiárioâ€, y trabajó en Londres, Barrow on Furness y Newcastle-on-Tyne (1922). Desempleado, habrÃa regresado a Lisboa en 1926, sumergiéndose entonces en un pesimismo decadente. El 13 de enero de 1935, Fernando Pessoa escribió una extensa carta al escritor y crÃtico literario Adolfo Casais Monteiro, pidiéndole que respondiera algunas preguntas, a saber, sobre la génesis de los heterónimos4. En respuesta, Pessoa hizo una “historia directa†de sus principales heterónimos, a los que considera Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Ãlvaro de Campos. “Veo ante mÃ, en el espacio incoloro pero real del sueño, los rostros, los gestos de Caeiro, Ricardo Reis y Ãlvaro de Campos. Construà sus edades y vidasâ€. En cuanto a Bernardo Soares, “asistente de contador en la ciudad de Lisboa†y autor del Libro del desasosiego, una de sus personalidades literarias más conocidas, Pessoa aclara que no es un verdadero heterónimo: “Mi semiheterónimo Bernardo Soares, quien, por cierto, en muchos aspectos se parece a Ãlvaro de Campos, aparece cada vez que estoy cansado o con sueño, de modo que mis cualidades de razonamiento e inhibición quedan un tanto suspendidas; esa prosa es un ensueño constante. Es un semiheterónimo porque, no siendo la personalidad mÃa, no es diferente a la mÃa, sino una simple mutilación de la misma. Soy yo menos razonamiento y afectividadâ€. Entre todos los heterónimos, Ãlvaro de Campos fue el único que manifestó distintas fases poéticas. HabÃa tres frases distintas en su obra. Inició su trayectoria como Decadentista (influenciado por el Simbolismo), pero pronto se adhirió al Futurismo: la denominada Fase Sensacionista, en la que produjo, con un estilo similar al de Walt Whitman, versibilista, jactancioso, y con un lenguaje eufórico. donde abundan las onomatopeyas. , una serie de poemas que exaltan el mundo moderno, el progreso técnico y cientÃfico, la industrialización y la evolución de la humanidad: Ãlvaro de Campos está muy influido por Marinetti, el fundador del futurismo. Tras una serie de desilusiones y crisis existenciales, pasa a la Fase Nihilista o Intimista y se asemeja mucho, sobre todo en los temas abordados, a la obra del ortónimo Pessoa: desilusión con el Mundo en que vive, tristeza, cansancio ( “lo que hay en mà es sobre todo cansancioâ€, asà comienza uno de sus poemas más célebres) le lleva a reflexionar, de una manera un tanto nostálgica, sobre su infancia, transcurrida en la “casa viejaâ€: una infancia arquetÃpica, llena de felicidad, es el contrapunto a tu presente. Fase caracterizada por el cansancio y el sueño que se aprecia en el poema pesimista “Dactilografia†de la obra Poemas: Que náuseas de vida! ¡Qué abyección esta regularidad! ¡Qué sueño tiene este ser! En el poema “Aniversário†Ãlvaro de Campos compara su infancia, “la época en que celebraba mi cumpleaños†con el tiempo presente, en el que, dice, “ya no es mi cumpleaños. Duro. Los dÃas se sumanâ€. Este es quizás el ejemplo más completo —y más conocido— de esta mitificación de la infancia, en contraste con la tristeza y la incredulidad del poeta en el presente.